Son de Alta Gracia e impulsan un montañismo autónomo y consciente. “Vamos sin apuro, queremos hacer la experiencia a la cima del Aconcagua a nuestra manera”, relatan. Aquí, la historia.

Los altagracienses en la cumbre del Champaquí (2.790 m), el más alto de Córdoba, soñando con la cima del Aconcagua.
Los altagracienses en la cumbre del Champaquí (2.790 m), el más alto de Córdoba, soñando con la cima del Aconcagua.

Desde la perspectiva de un asiento contable, la expedición que llevarán adelante esta temporada a la cima del Aconcagua tres deportistas de Alta Gracia, Córdoba, exhibe una columna del Debe casi completa.

El pequeño grupo intentará alcanzar la cima del Aconcagua, la más alta de América, sin guía, sponsors, empresas ni porters. Con una preparación física “casera” y limitada experiencia en alta montaña. Pero lo que para cualquier entendido puede ser catalogado como un sinsentido o directamente una locura, para estos aficionados significa concretar un sueño, bajo la idea de otro montañismo posible.

Marcos Toscano es el que más experiencia tiene. Aquí en la cumbre de Kilimanjaro (5.895 m).
Marcos Toscano es el que más experiencia tiene. Aquí en la cumbre de Kilimanjaro (5.895 m).

Nace la idea

“Hace años que vengo soñando con esa montaña. Apoyo la cabeza en la almohada y se me viene la silueta del Aconcagua. Creo que será esta vez” confiesa Marcos Toscano. El “Tucu”, profe de las divisiones formativas del club de fútbol Belgrano de Córdoba, es el integrante más experimentado del trío. Ya tuvo un intento en 2012, frustrado por el mal de altura, y luego escaló el Elbrus y el Kilimanjaro, en el marco de su proyecto para coronar las 7 Cumbres más altas de cada continente sin apoyos económicos. Él es, claramente, el líder natural de la expedición.

A él se sumó Adrian Camerano, periodista y docente, encargado de la logística. Su incorporación a la expedición Alta Gracia-Aconcagua 2020 fue imprevista. Un día recibió un mensaje de texto de Toscano, a quien solo había entrevistado alguna vez, en el que lo invitaba a escalar el monte más alto del continente. Así de simple, como quien invita a jugar al futbol o a tomar una cerveza. El convite derivó en una reunión, en la incorporación de Aníbal Almada, en la puesta en marcha de la aventura.

Adrián Camerano, periodista y montañista, en la base del cerro Totora (2.650 m), Córdoba.
Adrián Camerano, periodista y montañista, en la base del cerro Totora (2.650 m), Córdoba.

El sueño de la cima del Aconcagua

Lo primero fue armar un dossier con los datos básicos de la expedición y un presupuesto estimado. Una carpeta simple que recibieron el gobierno provincial, el municipal y empresas de la zona. Hubo alguna promesa incumplida, pero primó la ausencia de respuesta.

Así, sin desanimarse, durante 2019 el grupo avanzó en compra de equipos, logística de alimentos y transporte y planificación de las distintas etapas de la expedición, que prevé ingreso al Parque Provincial Aconcagua el 2 de enero próximo.

Aníbal Almada en Vallecitos, Mendoza, en preparación para acometer la cima del Aconcagua.
Aníbal Almada en Vallecitos, Mendoza, en preparación para acometer la cima del Aconcagua.

“Fue llamativo. A pesar de que son contados los altagracienses que se animaron a intentar Aconcagua, no hubo respuestas. O nos ‘clavaban el visto’. Y eso fue todo: sólo nos apoyaron nuestras familias y amigos, algunos medios de comunicación. Un par de comercios pequeños y un gimnasio que nos dio pase libre para que entrenáramos. A todos ellos les estamos muy agradecidos” relata Camerano mientras ultima detalles de logística para la etapa de aclimatación, en Las Cuevas, y el posterior ascenso desde el valle de Horcones.

Vivir la experiencia

Completa el grupo Aníbal Almada, empleado, con un pasado destacado en el futbol amateur y el atletismo provincial. Y un presente deportivo vinculado al trail por las sierras cordobesas. Es el más entrenado de los tres: acostumbra a correr horas y horas, decenas de kilómetros por día. Aunque sabe que la alta montaña es otra cosa, y que será el cuerpo el que decida hasta dónde puede -o quiere- dar. “Creo que andaremos bien. Hemos planificado y estudiado bastante, todo lo necesario. Ojalá se nos dé”, cerró.

Los tres altagracienses amateurs decididos a buscar la cima del Aconcagua.

Con destino de cumbre viaja con ellos una banderita que lleva pintadas las manos del Hogar Yinpeumaiyen, un mensaje por la inclusión. Amantes del deporte amateur, la filosofía del trío es vivir la experiencia a la cima del Aconcagua lo más despojada posible. En “tránsito lento”, con los ojos bien abiertos. Sin dejar huella y, sobre todo, sin presiones: “La montaña va a seguir estando ahí”, acuerdan.

Si la columna del Debe está completa, la del Haber no se queda atrás. Hay ganas, hay pasión, hay metas, hay una filosofía, hay equipo. Qué resultado arrojará el balance, se verá en las próximas semanas.

Comentarios

comentarios