Puerta de la Quebrada, en la base del cerro Arco, muy cerca del centro de Mendoza, es un lugar de amigos y montaña para compartir en familia. Además, un excelente campo de preparación para desafiar grandes montañas. El reconocido Domingo Álvarez, experimentado montañista y propietario del lugar, explica las virtudes del entrenamiento para la altura.

Andinistas que suben, runners que bajan. Convivencia deportiva en los circuitos de Puerta de la Quebrada.
Andinistas que suben, runners que bajan. Convivencia deportiva en los circuitos de Puerta de la Quebrada.

Puerta de la Quebrada es un emprendimiento de la familia Álvarez. A 15 minutos del centro de Mendoza, en la base del cerro Arco, el lugar es un clásico para quienes practican actividades de montaña. Runners, bikers, trekkers y caminantes acuden los 365 días del año para su dosis diaria de preparación física. Un verdadero campo base de entrenamiento.

Cumbres dialogó con Domingo Álvarez, montañista de gran experiencia, referente en Mendoza: “Puerta de la Quebrada es el campo base del mendocino que entrena para ascender grandes montañas. La cercanía del lugar y la característica de las montañas que nos rodean son algunas de las razones para ello”.

Infografía elaborada por Domingo Álvarez, de Puerta de la Quebrada.
Infografía elaborada por Domingo Álvarez, de Puerta de la Quebrada.

Semejanzas con Aconcagua

El secreto del montañismo está en la resistencia y la capacidad para superar grandes desniveles. Las distancias y desniveles en los cerros que rodean Puerta de la Quebrada guardan un paralelismo con las exigencias que presenta en este sentido Aconcagua (6.962 m), la cumbre más alta del mundo fuera de los Himalayas.

Así lo explica Domingo: “En el lugar se puede lograr el estado físico y resistencia necesarios para alcanzar los más exigentes desafíos. Inclusive para quienes aspiran escalar nuestra montaña más alta, el Aconcagua. El secreto radica en lograr la preparación necesaria para superar grandes desniveles, y en este lugar se dan esas condiciones”.

Por ejemplo, cuando se sube hasta la cumbre del Arco se supera un desnivel de 543 metros en 4,5 km de recorrido. En el caso del vecino cerro Gateado, el desnivel es de 970 metros en un recorrido de 12 km. Y si se sube el Áspero, el desnivel será similar al del Gateado, pero en un recorrido de 9 km. “Esto significa que existe una mayor pendiente, lo que agregaría al entrenamiento una mayor potencia por la diferencia en la distancia. Y en una mayor distancia, más resistencia. Una persona con buen estado físico puede en el día subir el cerro Arco, continuar al Gateado bajar por el Oeste, subir el Áspero y prácticamente el recorrido es equivalente al ascenso y descenso de una montaña de 6.000 metros”.

El entrenamiento en cerro Arco, un clásico del deporte de montaña en Mendoza.
El entrenamiento en cerro Arco, un clásico del deporte de montaña en Mendoza.

Fase I: Distancias y desniveles

Es obvio que en el análisis de Domingo se excluyen los factores inherentes a la altura: aclimatación, viento, frío, terreno, ritmo de marcha propio de semejante altitud. “Entrenar y saber qué se espera es muy importante. Pero no siempre se dispone de tiempo o dinero para ir a lugares más lejanos”.

El entrenamiento por desniveles es clave. Para una mejor comprensión del concepto, Domingo describe minuciosamente un ascenso por etapas a Aconcagua por la ruta normal desde Plaza de Mulas.: “Desde Mulas hasta la cumbre el desnivel es de alrededor de 2.900 metros. Pero hasta el primer campamento, Plaza Canadá, será de unos 600 metros. De allí al segundo, Nido de Cóndores, otros 600. Desde ese campamento al tercero, Plaza Cólera, otros 600 metros. Y desde Cólera a la Cumbre, 1.100 metros. Con el regreso al mismo lugar se superan los 2.900 metros de desnivel”.

El reconocido guía de montaña Ulises Corvalán y los primeros pasos de su hija en el cerro Arco.
El reconocido guía de montaña Ulises Corvalán y los primeros pasos de su hija en el cerro Arco.

Nuestro entrevistado insiste en aclarar que el entrenamiento por desniveles no suple en ningún momento la experiencia en alta montaña. Ni el autoconocimiento del organismo en la altura, ni la importancia de aclimatar. Convivir con el frío, la sequedad extrema del aire. Y los riesgos que implican moverse en alturas superiores a los 5.500 metros. Donde es necesario conocer el comportamiento del organismo en la altura y la adaptación a esas condiciones tan propias del ambiente montañés.

Los plus de Puerta de la Quebrada

En la zona cada año se organiza la Ultra Cerro Arco, una carrera de aventura muy concurrida. Y la Escuela Provincial de Guías de Montaña y Trekking (EPGAMT) utiliza cada año ese circuito para examinar a los postulantes para ingreso en duras pruebas de resistencia.

Una noche por mes, con la luna llena, es cada vez más convocante el ascenso nocturno al cerro Arco. La caminata, accesible, ofrece un entorno visual impresionante.

Cumbre en el Arco la noche de luna llena. Al descenso espera asado en Puerta de la Quebrada.
Cumbre en el Arco la noche de luna llena. Al descenso espera asado en Puerta de la Quebrada.

Pero este escenario de entrenamiento no es la única ventaja de Puerta de la Quebrada.

Es un lugar cercano en un entorno único de singular belleza, a 15 minutos del centro de Mendoza. Después del duro entrenamiento se pueden disfrutar empanadas bien mendocinas, cocinadas en horno de barro a la usanza criolla. Además de los más exquisitos manjares de la cocina campestre.

Es imperdible la exposición permanente de fotografías de expediciones a montañas de todo el mundo. Aconcagua, El Chaltén, Pissis, Licancabur, Llullaillaco, Kilimanjaro, Cordillera Blanca, Cordón del Plata, Denali, Dhaulagiri, y muchas más. Sorprende una maqueta de Aconcagua con sus diferentes rutas y la exhibición de antiguos equipos de montaña.

Y finalmente, un secreto a voces. Qhapaq, la exquisita cerveza artesanal que fabrica la familia Álvarez. Un motivo más para disfrutar en Puerta de la Quebrada.

Domingo Álvarez, experimentado montañista, referente de Aconcagua y alma mater de Puerta de la Quebrada.
Domingo Álvarez, experimentado montañista, referente de Aconcagua y alma mater de Puerta de la Quebrada.

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