El snowboarder argentino Paul Holmberg lleva una vida particular. Gracias al deporte que practica, realiza doble temporada entre EE.UU y Sudamérica. En esta entrevista con Cumbres, recuerda sus inicios y su progreso para cumplir el sueño de invierno permanente.
Paul Holmberg en uno de sus sitios preferidos: Crater Lake, Oregon, EE.UU.
Paul Holmberg en uno de sus sitios preferidos: Crater Lake, Oregon, EE.UU.

Paul Holmberg posee, probablemente, dos cualidades estadísticas que muy pocas personas en el mundo ostentan: mayor cantidad de tiempo sobre una tabla de snowboard y una vida sin verano alguno.

Paul nació en Buenos Aires, Argentina, hace poco más de tres décadas. Pese a su origen pampeano, las contadas veces que como extensión escolar podía acercarse a algunas serranías fueron despertando su vocación por las montañas.

A los 13 años conoció en Bariloche las grandes montañas de los Andes. Aprendió a esquiarlas y ya nunca más pudo contener esa pasión por descenderlas lo más velozmente posible.

Apenas concluido el colegio, en 2005, comenzó a emprender la aventura de vivir continuamente en invierno. Hoy su vida es una permanente doble temporada de invierno, entre Sudamérica y EE.UU.

Paul Holmberg en Crater Rayhuén, Antillanca, Chile durante la competencia Freeride Antillanca 2019.
Paul Holmberg en Crater Rayhuén, Antillanca, Chile durante la competencia Freeride Antillanca 2019.

“Empecé trabajando en un hotel en la base de cerro Catedral, en Bariloche. Trabajaba durante la tarde/noche para tener el día libre y poder andar y entrenar todos los días” recordó Paul Holmberg en extenso y cordial diálogo con CUMBRES.

Al hemisferio Norte

2007 fue momento de su primer viaje de snowboard a Vail, Colorado, en EE.UU. Sorprendido por el desarrollo de la industria del ski y vislumbrando un progreso posible en la modalidad doble invierno, se propuso volver cada año. “Hoy ya son 12 años de ir y venir. Salteando 1 o 2 que me tuve que quedar en Argentina todo el verano. Que fue dificilísimo, tenía la cabeza en la nieve todos los días”.

Vivir el invierno en EE.UU impulsó a Paul definitivamente hacia su desarrollo como deportista. Varios meses con medios de elevación en marcha y muchos cordones montañosos por explorar. Más de 50 centros de ski de alta categoría en California, Colorado, Utah, Idaho, Nevada, Wyoming, Montana, Oregon, que uno por uno recorrió junto a su mujer, Magdalena.

Los Andes de la Patagonia, impresionantes. Aquí Paul Holmberg en cerro Catedral, Bariloche, Argentina.
Los Andes de la Patagonia, impresionantes. Aquí Paul Holmberg en cerro Catedral, Bariloche, Argentina.

Algunos los puntualiza como excepcionales: “La calidad de nieve polvo en Colorado y Utah es impresionante, muy seco y muy confiable. Es casi garantizado que va haber cantidad de nieve decente 4 meses todos los años”.

La nieve sudamericana

Las montañas de Sudamérica no se quedan atrás en la apreciación de Paul Holmberg, con su vasta oferta de extensiones inexploradas.

Es que los Andes es el cordón montañoso continental más extenso del planeta. Tanto terreno disponible lo convierte en un paraíso de montañas jamás bajadas por esquiadores o snowboarders. Un atractivo que convoca a más y más extranjeros a Argentina y Chile cada invierno.

Si bien los centros de ski suelen permanecer abiertos entre 3 y 4 meses, las montañas conservan la nieve por mucho más. Esa extensión del inverno atrae a quienes suben con pieles, en ski o en splitboard.

En la Patagonia argentina, el valle del Rucaco. De fondo las montañas de Chile.
En la Patagonia argentina, el valle del Rucaco. De fondo las montañas de Chile.

A este último respecto Paul anhela ver la presencia de marcas que produzcan splitboards en Sudamérica. “De la forma que está creciendo la actividad, sin duda vamos a ver algunas en el futuro. Esto ayudará mucho al crecimiento de estas disciplinas” augura.

Argentina y Chile

Paul se esfuerza por destacar sitios puntuales que lo sorprenden en Sudamérica, muchos de los cuales conoció en fechas de competencias. “No podría elegir un solo lugar, está muy buena toda la Patagonia y todo los Andes”.

Menciona como “inigualable” la vista de cerro Bayo, en Villa La Angostura, mucha agua y picos que encierran un valle imponente. Los backbowls de Chapelco, impresionantes directamente desde la silla. La Laguna en cerro Catedral, de fácil acceso y vasto terreno. La Hoya, en Esquel, pequeño pero con varias bajadas bien empinadas.

En Chile es excelente la oferta con varios centros de ski cercanos a Santiago. El Colorado, La Parva, Portillo, Valle Nevado, el preferido de Paul Holmberg por su altura y nieve seca.

Magnífico escenario en Tetons, Wyoming, EE.UU.
Magnífico escenario en Tetons, Wyoming, EE.UU.

En el Sur chileno destaca la buena cantidad de volcanes para esquiar y varios con centros. Un clásico es el volcán de Chillán, que puede entrar en erupción en pleno día de ski.

El invierno boreal

En el hemisferio Norte, Paul elige como su lugar preferido Jackson Hole, en Wyoming. “Bajadas interminables, muy abiertas y con cantidades de nieve muchos días de la temporada, un éxito casi asegurado. Además de muy buena pendiente. Y no podría explicar la sensación que trasmiten los Tetons, son muy imponentes. Algo me hace percibirlos como sagrados”.

Para andar park y entrenar elige Keystone, Colorado, con todos los niveles en rails y saltos armados a la perfección.

Aspen Snowmass tiene excelente balance entre calidad del terreno para andar freeride y nivel y extensión de los parks, bien construidos. “Este lugar ofrece todo en uno. De sus 4 montañas, Snowmass es la que más me gustó”.

Aquí en Big Sky, Montana, EE.UU.
Aquí en Big Sky, Montana, EE.UU.
Alaska y más

Paul Holmberg anhela un pronto viaje a Alaska, una de las mecas del freeride. Un sueño para muchos riders y esquiadores.

Para este año anticipa actividad en Nueva México y Washington para competir en el Freeride World Qualifier. Allí los deportistas obtienen puntos para clasificar al World Snowboard Tour, la liga más importante de Freeride del mundo. “Estoy muy motivado este año gracias a algunos buenos resultados en Sudamérica del invierno pasado. Tuve 2 podios en Chile y 4 resultados entre los primeros 10 atletas”.

Para desplegar su carrera deportiva Paul Holmberg cuento con el apoyo de las marcas Ninja Techincal Fashion, de Buenos Aires, AlluArgentina, de Caviahue, y Ninja Sauce, de Oregon. Las firmas confían en sus cualidades como deportista, y de esa forma Paul puede avanzar en su carrera y representarlas y promocionarlas internacionalmente. “Gracias al apoyo de estas marcas, entre otras cosas, puedo hacer todo lo que hago y conocer tantas montañas en toda América”.

12 meses sobre la tabla

Paul reflexiona que, si bien la vida de doble temporada y viajes lo satisface plenamente, no podría decir que es para todos. Advierte sobre lo difícil de estar casi siempre lejos de la familia, de los amigos, del lugar de uno. La cultura tan distinta en EE.UU y su contraste con la afectividad y calidez de los argentinos, es algo que se extraña.

Paul Holmberg en una de sus incursiones en Sierra Nevada, California, EE.UU.
Paul Holmberg en una de sus incursiones en Sierra Nevada, California, EE.UU.

También incide la diferencia en los inviernos, más duros, largos y fríos en América del Norte. Remarca que en febrero de 2019 el promedio de temperatura allí fue de -18º C. Algo que en Argentina o Chile no es tan frecuente. “Esto, si bien es arduo, también ayuda a que haya temporada de snowboard de noviembre a julio, con algunos lugares como en Oregon y California que se extiende aún más. El año pasado hubo temporada de octubre a agosto”.

Un sueño posible

Conectar los 12 meses del año en los dos hemisferios practicando su deporte es un sueño cumplido por Paul Holmberg. Por dos años  consecutivos lo hizo por 11 meses, hasta que en octubre de 2019 cumplió el año ininterrumpido de snowboard. “El mes 12 llegó en Bariloche, con un día de polvo increíble y la clásica bajada por la laguna al final del día. Una celebración absoluta”.

“Estoy muy agradecido por la vida que llevo, de lo que el snowboard me ha hecho conocer. El contacto constante con la naturaleza, la magnitud de las montañas y los paisajes. La serenidad, el silencio, la vida salubre de dedicarse a un deporte. Y las miles de personalidades que conocí en el trayecto” confiesa un agradecido Paul Holmberg.

Finalmente alienta a quienes estén considerando comenzar una vida por el estilo, a insistir en el objetivo. Una vida sana, de exploración, naturaleza y realización personal. Factores elementales para el bienestar de cada uno. Un sueño posible.

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