Miguel Doura cada temporada reabre su galería de arte en Plaza de Mulas. A 4.300 msnm, al pie de la pared Oeste del Aconcagua. Allí expone sus bellísimas obras de arte. Un apasionado por el arte, la montaña y las culturas que conviven en tan particular paraje.

Miguel Doura en su hábitat de temporada: su galería de arte en Plaza de Mulas.
Miguel Doura en su hábitat de temporada: su galería de arte en Plaza de Mulas.

Miguel Doura nació en Buenos Aires, Argentina, en 1962.

Su vida trascurría entre la fotografía publicitaria y las artes plásticas. Y de montaña en montaña.

En la década del ‘90 llegó por primera vez a Plaza de Mulas, el campo base de la ruta normal de la pared Oeste del Aconcagua (6.962 m). Supo que nunca más dejaría de volver.

Así lo hizo cada temporada. Cada vez más convencido de que ese tan particular paraje daba espacio para un sinnúmero de actividades que no paraba de imaginar.

La galería de arte Nautilus ostenta el récord Guiness como la más alta del mundo.
La galería de arte Nautilus ostenta el récord Guiness como la más alta del mundo.

Desde hace 18 años, Miguel cada noviembre portea de subida, caminando y con mulas, su galería de arte “Nautilus” hasta los 4.300 msnm. Y cada marzo la baja.

Ha sido reconocida por el Guiness World Records como la galería de are contemporáneo más alta del mundo.

A continuación, transcribimos una entrevista a Miguel Doura en un video producido por la empresa Grajales Expeditions. El documental se encuentra publicado en el canal de Youtube de la firma prestadora de servicios en Aconcagua. Fue realizado por Pablo Betancourt, con traducciones de Nicolás García.

Miguel Doura recibió a Cumbres. A plena sonrisa y con su hospitalidad acostumbrada.
Miguel Doura recibió a Cumbres. A plena sonrisa y con su hospitalidad acostumbrada.

Miguel Doura, pintor de las alturas

“Llegué a Plaza de Mulas como cualquiera de los miles de personas que se acercan cada temporada con la intención de subir el cerro. Encontré este ámbito inesperado en Plaza de Mulas”.

“Me he acostumbrado a usar mucho pastel al óleo, que me permite por un lado utilizar colores puros, con mucho brillo. Estoy cómodo con ese tipo de colores. Por otro lado, el pastel al óleo te obliga a saber dónde uno va a poner el color, porque es difícil de mezclar. Básicamente no se mezcla”.

“Obviamente hay un estilo propio, somos individuos. Y obviamente hay maestros, gente de la cual uno aprende. Yo me siento una especie de postimpresionista contemporáneo. Por el color, por los ritmos, por el trabajo en el exterior. A veces me siento una especie de Gaugin pero en el medio de las montañas, no en el Pacífico”.

“Pinto de forma aislada, vinculo a la naturaleza. A veces llega gente aquí de diferentes lugares, y hacen ciertos comentarios acerca de mis pinturas… yo solo me asombro de las cosas que escucho”.

“El arte necesita del marketing, la difusión. Algo que conecte entre este punto y este punto. En general acá hay algo que significa tiempo, dinero, intereses. A veces me asombro como estando yo en este punto, gente de otro punto me hace otro tipo de comentario y no sé qué funcionó acá en el medio”.

Su lugar en el mundo

“Tendría que ser honesto y decir que hasta hoy -no sé qué pasará mañana- es mi único lugar donde expongo y vendo. Acá hay un marco, un público, un cuello de botella acotado que afuera, en otro nivel de altura existe, pero desparramado”.

“Tiene que ver con el turismo. Pero no hace falta venir a 4.300 metros de altura para intentar vender un trabajo. No solamente pensar en la altura, sino en la logística que implica movilizar todo lo que está aquí. En mi caso desde 1.200 kilómetros a este sitio. Desde 0 nivel del mar a 4.300, de ida y de vuelta. Podría estar haciendo algo parecido en Caminito, en Buenos Aires. O en El Calafate, o en Cafayate. Podría pintar tango”.

“Hay algo interno que me acerca a este sitio en el cual me siento muy cómodo, de una forma profundamente agradecido. Pero sí me sucede, sí tengo interés y la valoro muchísimo, la posibilidad que tengo cada temporada de conocer gente de culturas completamente diferentes que ingresen por la puerta de esta carpa. Y lo lindo que ocurre aquí entre tantas cosas es que este ámbito nos iguala, nos hermana. Las diferencias que existen en los seres humanos muchas desaparecen acá arriba. Entonces el diálogo tiende a ser más de igual a igual, parejo”.

“Creo que el hecho de estar aquí, quieras o no quieras, todos los que estamos aquí estamos forzados a tener otro tipo de recepción con un montón de búsquedas existenciales. Hacia lo que aspiro no depende de dónde esté mi obra, pero sí será el trampolín que me permita acceder a ciertos ámbitos, que me permita llegar a cierto conocimiento”.

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