Con el lema “Donar es vida”, un grupo de montañistas hizo cumbre en el sagrado volcán Llullaillaco. Con el mismo mensaje intentarán ascender los cerros más altos de Argentina.

Los 3 montañistas en la cumbre del Llullaillaco, primer objetivo de la campaña.
Los 3 montañistas en la cumbre del Llullaillaco, primer objetivo de la campaña.

Tres montañistas integrantes del grupo Vibraventura subieron el volcán Llullaillaco en el marco de un proyecto solidario de concientización. El mismo consiste en subir los volcanes y cerros más altos de las provincias llevando hasta las cumbres un mensaje sobre donación de órganos.

La iniciativa se apoya en el trabajo de la institución INCUCAI, y el lema para la concientización de donación de órganos es “Donar es dar vida”.

Los deportistas amateurs encumbraron el 23 de diciembre pasado el segundo volcán más alto del mundo, el Llullaillaco (6.739 m) en Salta, recibiendo para ello el apoyo del CUCAI de esa provincia.

Impresionantes paisajes en la aproximación hacia el Llullaillaco.
Impresionantes paisajes en la aproximación hacia el Llullaillaco.

El equipo

El equipo para Llullaillaco estuvo integrado por Hernán Moreno, de la ciudad de La Plata, y Luciano Manesse, de Junín de los Andes. A ellos se sumó Jaime Soriano, de Salta, responsable de la escuela de montaña “Lito Sánchez” de la localidad de San Antonio de los Cobres. Laura Lopardo completa el team en tareas de logística y difusión.

Laura fue operada del corazón tiempo atrás. Su experiencia de vida junto con la decisión del grupo de sostener y difundir una vida sana siempre vinculada al deporte, dan fundamento al proyecto.

Para llevarlo a cabo consiguieron el temprano acompañamiento de INCUCAI a nivel nacional, y de CUCAIBA en provincia de Buenos Aires. En Azul ya hicieron una correcaminata con deportistas transplantados invitados.

Un ojo de mar en uno de los salares que debieron atravesar.
Un ojo de mar en uno de los salares que debieron atravesar.

Objetivo Llullaillaco

Para el primer objetivo, el sagrado Llullaillaco, los jóvenes montañistas se dirigieron primeramente a la ciudad de Salta. Allí, el Dr. Raúl Ríos, del CUCAI, les entregó la bandera para la cima.

Luego, ya sumado Jaime, se trasladaron a San Antonio de los Cobres. Allí comenzaron con la aclimatación, que incluyó el ascenso al cerro Negro (5.000 m).

En Tolar Grande, última localidad antes de acometer el “Llulla”, las autoridades comunales les facilitaron el traslado y el alojamiento. Y brindaron todo su apoyo para concretar la expedición que duró 10 días en total.

En esas jornadas debieron solicitar permiso a Elsa y Marta, responsables de las comunidades originarias, para ascender el volcán sagrado.

Ya en el campo base, los andinistas, empezaron el día de cumbre a la 1:30 de la madrugada. Unas 10 horas y media después los 3 llegaron a la cima, un paisaje maravilloso pleno de magia y mística de tiempos pasados.

Campo base en el Llullaillaco, el día previo a la cumbre.
Campo base en el Llullaillaco, el día previo a la cumbre.

Montaña sagrada

El Llullaillaco, de 6.793 metros, es la séptima montaña más alta de América. Por ser uno de los cerros más altos de la zona, más cerca del sol, fue elegido por los Incas para ofrendas.

En 1999 una expedición científica desenterró a pocos metros de la cumbre a los tres Niños del Llullaillaco. Habían sido sacrificados en el lugar y momificados por congelación. La antigüedad es de unos 500 años.

El proyecto de Vibraventura continuará en abril en Catamarca. Intentarán ascender con el mismo propósito los volcanes Incahuasi (6.638 m) y Ojos del Salado (6.893 m).

Alegría en la cima del Llullaillaco, volcán sagrado.
Alegría en la cima del Llullaillaco, volcán sagrado.

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