Una pareja de montañistas argentinos estableció una nueva vía en la cara Noreste del gran volcán Incahuasi.

Uno de los campamentos intermedios antes del ataque a la cumbre.

Uno de los campamentos intermedios antes del ataque a la cumbre.

El joven guía bonaerense Diego Cavassa y la entrerriana Carina Webber abrieron una nueva ruta al volcán Incahuasi (6.638 m, Catamarca), décima cumbre más alta de América.

El Incahuasi es uno de los picos limítrofes entre la provincia argentina de Catamarca y la región de Atacama, Chile. Su nombre significa “Casa del Inca”, en referencia tanto al pueblo como al noble, y también sería “Morada del noble incaico”. Habitantes del Tahuantinsuyo lo ascendieron por vez primera entre 1480 y 1533, por la mencionada ruta arqueológica.

Diego, docente de la escuela de Puente del Inca, vivió en Avellaneda, Buenos Aires, hasta los 25 años, y llegó a Mendoza atraído por sus montañas a fines de 2010. Sus primeros contactos con el ambiente montañés se remontan a dos años antes cuando visitara la zona de San Carlos de Bariloche y sus refugios, experiencia crucial que lo llevó a decidirse a vivir las montañas para el resto de su vida.

A dos días de graduarse como profesor de Educación Física se radicó en Mendoza. Al poco tiempo trabajó como campamentero para una empresa del Parque Aconcagua. Previamente había realizado cursos de escalada en roca e iniciación al montañismo en el CABA. En esa primera temporada en Aconcagua lo terminó ascendiendo. Y al año siguiente regresó para cumplirle el sueño de cima a un amigo. Luego pasó 25 días sólo en Vallecitos subiendo varios cerros del entorno. Con una carga de 45 kilos entre comida, equipo y 2 carpas (una fija en Las Veguitas y otra para moverse), completó varias cumbres y periplos interesantes como los cerros Rincón, Colorado, Franke, Lomas Amarillas, del Medio, San Bernardo, Mausy, dos veces el Plata, Vallecitos, Adolfo Calle y Stepanek, entre otros. Al poco tiempo completó todas las montañas de las quebradas Vallecitos, el Salto y Morteritos en solitario. Próximamente intentará la supercanaleta del Rincón.

Con el tiempo fue relacionándose con gente del andinismo. Así Diego ascendió nada menos que el Mercedario (San juan, 6.701 m, octavo más alto de América) y obtuvo junto a unos amigos de La Pampa un importante logro en el impresionante Negro Pabellón (6.152 m, Mendoza, tercera cumbre provincial) donde llegaron a la cima 31 años después de su última ascensión por un equipo del Club Andinista de Mendoza. Fue la cuarta expedición histórica, en donde se estableció una nueva variante en la ruta de ascenso normal -llamada ruta japonesa- y una nueva ruta de aproximación. En total fueron 8.000 metros de desnivel positivo. El hallazgo en la apacheta de cima de un banderín, un comprobante y una piqueta de madera con la sigla CAM grabada en su mango fue el premio mayor para su más importante ascensión en 8 años.

Diego Cavassa se recibió recientemente como Guía de Trekking en la EPGAMT, y su idea es continuar los estudios para Guía de Montaña.

Carina Webber y Diego Cavassa en plena expedición.

Carina Webber y Diego Cavassa en plena expedición.

Rumbo a la Puna

Este segundo viaje a Catamarca con Carina Webber -el año pasado subieron el volcán San Francisco (6.016 m)– salió de improviso. El 29 de diciembre de 2017 por la tarde salieron de Mendoza y en la madrugada del 30 ya descansaban en el refugio n° 2 en Catamarca.

Al día siguiente, a modo de aclimatación, ascendieron el vecino cerro Pastos Largos y luego llegaron a la zona termal Las Grutas. Al otro día cruzaron e iniciaron la aproximación.

Instalaron su campo base en Incahuasi a 4.386 metros. Tras armar la carpa inmediatamente portearon equipo hacia el C1 que situaron a 4.911 metros, donde había un pircado de campamentos anteriores. En total llevaron 15 litros de agua, comida, equipo técnico, crampones, etc. Descendieron y con un ventoso asado recibieron Año Nuevo en el CB.

Al mediodía siguiente subieron al C1 e hicieron noche. El 2 de enero (día 5 de expedición) portearon equipo y enseres hasta el C2, a 5.328 metros. Allí el sendero continuaba por su vía normal, pero por GPS detectaron que desde ese punto en línea prácticamente recta se podía acceder hasta la cumbre, y fue la decisión emprender esa variante.

Descendieron entonces al C1 para al día siguiente instalarse en el C2 a la espera del momento de cumbre. En ese lapso Diego hizo una incursión al Inca Chico, cumbre secundaria del Incahuasi, pero una tormenta eléctrica le impidió encumbrarlo y descendió.

En la jornada 7 (4 de enero) llegó el momento de cumbre. En días anteriores había nevado bastante por lo que la nieve facilitó la subida por ese gran acarreo de más de 850 agotadores metros. Carina decidió esperar en el plateau a 6.350 metros. Tras atravesar el nevero y pasar por las segundas edificaciones precolombinas más altas del mundo, Diego llegó a la cima a las 14.

La nueva ruta abierta en la cara Noreste del volcán Incahuasi.

La nueva ruta abierta en la cara Noreste del volcán Incahuasi.

Descendieron por la ruta normal para conocerla. “Fue interesante ascenso a un +6500 solos de principio a fin de la expedición” relata Diego en la tranquilidad de su casa de Godoy Cruz. Sin saberlo en ese momento, habían abierto una nueva ruta a la cara Noreste, dato confirmado luego por idóneos andinistas con trayectoria en Incahuasi.

En la siguiente jornada lograron bajar hasta las termas de Las Grutas, donde unas pizzas a la parrilla fueron el merecido premio.

Antes de regresar a Mendoza en una maratónica jornada hicieron una aproximación al Ojos del Salado (6.893 m, segunda cumbre de América) que los entusiasmó como objetivo para el año próximo, y ascendieron nuevamente al San Francisco, esta vez en medio de una tormenta eléctrica.

Diego marcó algunas particularidades del Incahuasi en relación con otras montañas de la zona. Algo importante es que, al menos por las rutas de la pared Oeste, es necesario portear agua ya que no la hay por el camino -o si la hay no es bebible- y había muy poca nieve como para derretir. También es fundamental usar antiparras por la constante voladura de cenizas volcánicas, ya que sólo con lentes no alcanza y fastidia mucho la situación.

El Incahuasi en sí no tiene grandes dificultades técnicas, –“es como un Aconcagua por la normal”, dice Diego- aunque quizás la logística, altura y lo aislado le dan su cariz de dificultad. El paisaje con sus hermosos colores invita a querer emprender todos los volcanes de la bellísima zona.

Contacto:

Facebook: Expediciones Tierra de Montaña y sueños

Whatsapp: 261-3742876

E-mail: expedicionestms@hotmail.com

 Las ruinas precolombinas a pocos metros de la cima.

Las ruinas precolombinas a pocos metros de la cima.

¿Por qué nueva ruta?

“Hay quienes puedan considerarla como una variante, pero mi fundamento sobre una nueva ruta se debe a que comparte la aproximación con la ruta normal (en 4×4 hubiéramos llegado a pocos metros por debajo de nuestro C2) y el ascenso a la cumbre fue por un canal de más de 850 metros hasta salir al plateau, para luego cruzar el nevero y rodearlo hasta alcanzar la cima sin compartir ruta. En números fueron 1.290 metros de desnivel entre el C2 y la cumbre, con 3 kilómetros de distancia”. Diego Cavassa

 

Comentarios

comentarios