Emotivo e inspirador fue este año el Ritual del Vino, el tradicional encuentro entre montañas y vinos que convocó a decenas de amantes de subir cerros y vaciar copas.

La novedad de este séptimo evento consecutivo fue el marco imponente y único de Las Cuevas, la villa más alta y lejana del corredor andino.

Por la mañana del sábado 30 de enero los grupos fueron llegando hasta los 3.200 metros de la localidad lasherina, y a la vera del río de Las Cuevas compartieron las primeras ofrendas, reflexiones y agradecimientos al hielo de los glaciares convertido en vino.

El Ritual del Vino es un evento organizado a pulmón y con mucha pasión por la productora Exagrama. En esta oportunidad el apoyo de la Cámara de Comercio y Turismo de Las Cuevas fue decisivo para el éxito alcanzado.

Así, los comercios del lugar recibieron a la gente con comodidades, buena atención y excelentes precios tanto en el pernocte en el hostel Portezuelo del Viento como en las comidas en los restaurantes Portal de Las Cuevas y El Arco de Las Cuevas.

Por la noche de ese sábado y luego de la cena tuvo lugar una peña cuyana con la participación de los jóvenes cantores y guitarreros Sebastián Garay y Facundo Jofré, y el conjunto de sikuris Huevo de Cóndor, con su habitual calidad y apasionamiento.

El momento central del Ritual del Vino: la ofrenda.

El momento central del Ritual del Vino: la ofrenda.

El domingo 31 llegó el plato fuerte. Por la mañana, el grupo encaró el trekking hacia el mirador del glaciar del Hombre Cojo del magnífico cerro Tolosa. Con la guía muy didáctica de Juan Pablo Forconi, el contingente trepó hasta los 3.600 metros de altura y en una terraza natural con espectacular vista de la gran masa de hielo, a pleno sol y con agradable temperatura, se realizó la ceremonia de ofrenda del vino nuevo a la madre tierra, al pie del glaciar que entrega su fruto, el agua, para que el vino sea posible.

Los sikuris le dieron un marco musical al momento más emotivo del fin de semana, inolvidable para todos.

Luego por la tarde fue tiempo del retorno a Las Cuevas y la partida hacia Mendoza entre abrazos de verdaderos amigos, los de toda la vida y los nuevos.

El glaciar eterno que se transforma en noble vino. Guitarras, sikus y poesía que dignifican el camino transformador. Una perfecta y armónica conjunción de amistad y agradecimiento en la magnificencia de los Andes.

EL RITUAL DEL VINO LLEGÓ A LO MÁS ALTO
4.5Nota Final
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