Tomás Ceppi nació en Choele Choel, Río Negro. Estudió y se recibió de Guía de Montaña en Mendoza, tiene amplia experiencia en andinismo en el mundo entero y hoy conduce en Buenos Aires una prestigiosa firma de expediciones de montaña.

Con dos de sus clientes -y amigos-, Marcos Llerena y Fernando Mayorga, concibieron y planificaron una audaz idea: intentar cumbre en una de las Seven Summits, las siete cimas más altas de seis continentes: el monte Denali (6.168 msnm) en Alaska, Estados Unidos. Para lograr ese objetivo eligieron la villa mendocina de Las Cuevas para aclimatación, preparación y entrenamiento en altura.

Aclimatación y entrenamiento en el cerro Tolosa.

Aclimatación y entrenamiento en el cerro Tolosa.

“Las Cuevas es un destino tremendo por varias razones: por el buen servicio de alojamiento, por los escenarios muy buenos para entrenamiento y aclimatación, por la gran amplitud para desarrollar distintas actividades, estivales o de invierno. Pero básicamente por los muy buenos servicios y porque con solo salir del hostel ya estás en plena montaña, y eso es fantástico” recalca Tomás Ceppi en diálogo con CUMBRES.

Fueron cuatro días a full en la altura de Mendoza con la mira puesta en Alaska. En el primer día realizaron en el gran Tolosa (5.432 m) actividades de cuerda -aprovechando los boulders-, rappeles, tránsito en cordada y glaciar y otras técnicas. En el segundo ascendieron el cerro Pedro Zanni (4.185 m) en la quebrada de Matienzo. El tercer día fue el turno de los cerros Bermejo (3.905 m) y Santa Elena (4.614 m), aunque no hicieron cumbre en este último debido a las malas condiciones y a la caída de piedras continuas. En la última jornada realizaron técnicas de rescate en grietas en los alrededores de Las Cuevas. “Los objetivos no eran hacer cumbre sino conocernos más como equipo, como compañeros, nuestros ritmos de marcha, entrenar y practicar las distintas técnicas que íbamos a utilizar en Alaska. Fue un entrenamiento tanto técnico como para conocernos aún más” dice Tomás.

Tras esta dura preparación a conciencia en junio los expedicionarios abordaron cinco vuelos para unir Buenos Aires, Lima, Los Angeles, Seattle y finalmente Anchorage, la ciudad más emblemática del territorio alaskano.

La inmensidad de las cumbres de los Andes.

La inmensidad de las cumbres de los Andes.

Dos o tres días de compras y optimización logística en Anchorage para luego abordar un transfer terrestre de 2 horas hasta un sitio llamado Talkeetna, “pueblo bien montañero y tradicional, sobre el río Susitna, importante porque es la cabecera logística para el Parque Nacional Denali relata Ceppi. De allí un taxi aéreo en vuelo los dejó en el campo base del Denali, literalmente sobre el glaciar Kahiltna. “Uno se imagina -prosigue- un campo base como Aconcagua, pero hay una carpa comedor que funciona como alojamiento de la chica que se encarga de organizar los vuelos de regreso, y nada más. No hay nada, uno llega y ya debe ser totalmente autosuficiente. Ahí sentís como una sensación de abandono”.

No obstante se trata de una de las Seven Summits. En los campamentos y en el ascenso es permanente el intercambio con gente de todo el mundo, con todo “armado” comercialmente para el objetivo.

La primera noche en el campamento base y rumbo al campo 1, sobre el glaciar, en un trayecto sumamente complejo, con trineos, encordados, físicamente exigente por el peso a mover con provisiones para 20 días de expedición, unos 30 kilos, más la mochila con otro tanto.

En campo 1 pasaron 5 días a raíz del mal tiempo y la nieve. “La clave es la paciencia y acertar con el clima, cuando se cierra no podés hacer nada, es riesgoso por las grietas porque es todo tránsito sobre glaciar” explica Tomás.

Al abrirse la ventana climática decidieron el “asalto” a la cumbre, logrado en inmejorables condiciones el 17 de junio de 2015. “El cerro es muy duro en cuanto a logística. Las distancias entre campamentos son largas. A nivel deportivo no es complejo, pero es dura la logística”.

El éxito de la expedición encuentra sus fundamentos en todo lo realizado previamente en Las Cuevas, una etapa indispensable para lograr el objetivo en el Denali. Y así lo describe con entusiasmo Tomás Ceppi: “Personalmente trato de ir a Las Cuevas no solamente como escalón para otras expediciones sino como objetivo en sí mismo. Es un lugar accesible, cercano, cómodo y que tiene la gran ventaja de tener un escenario único en la puerta del hostel. Esto es invalorable. Hoy además está Carlos Tejerina armando una escuela de montaña que será única en la Argentina. Hay un gran futuro en todo sentido en Las Cuevas”.

 

La satisfacción de lograr el objetivo tan ansiado.

La satisfacción de lograr el objetivo tan ansiado.

Profesionales de montaña

Tomás Ceppi Expeditions es una empresa prestadora de servicios de montaña integrada por profesionales, andinistas y amantes de la aventura y la naturaleza.
Su especialidad son expediciones de montaña, programas de turismo aventura y Team Building, combinando deporte, diversión y trabajo en equipo, en un marco de imponentes escenarios naturales.

Sus productos y circuitos se diseñan en base a objetivos y condiciones de cada grupo, para lo cual cuentan con un experimentado equipo de profesionales.
Tomás Ceppi es el Director y Coordinador de Actividades, que además se desempeña como guía en Aconcagua (al que ascendió en contadas ocasiones), a lo largo de los Andes, Nepal, Alaska y Antártida.

Integran además el team Teté y Alejandra Eisele, coordinadora y fotógrafa respectivamente, y los guías de montaña Santiago Vázquez y Tendi Sherpa.

Para las expediciones cuentan con el apoyo de las firmas “Patagonia” de indumentaria para montaña, y “Goal Zero” que provee paneles solares y distintos elementos para recarga de baterías.

Preparación en las Cuevas, Cumbre en Alaska
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