La estación Desvío Las Leñas del ferrocarril trasandino fue inaugurada en el año 1897. Está situada sobre la ruta Nacional N° 7 en el kilómetro 1226,5, a 2910 metros sobre el nivel del mar, entre las villas de Puente del Inca y Las Cuevas, en plena cordillera del límite mendocina.

Sus cuatro edificios erigidos en los albores del siglo XX cuando el ferrocarril daba sus primeros pasos en el país, servían de hospedaje a las familias de los operarios que trabajaban en los sectores de vía y obra, de comedor y de galpón de trabajo propiamente dicho. El papel de la estación era básicamente playa de maniobras y abastecimiento de combustible para las antiguas locomotoras, y no tanto para servicio de pasajeros, como sí lo eran Inca o Cuevas.

La estación Desvío Las Leñas fue testigo y reflejo del devenir histórico del propio ferrocarril. Las sacrificadas épocas de sus inicios en manos inglesas, la dorada etapa de su apogeo con la nacionalización de Juan Domingo Perón y la decadencia por su total abandono y posterior deterioro y vandalismo como consecuencia de la desidia de sucesivos gobiernos, no hace tantos años atrás.

Más acá en el tiempo, Sebastián, un joven turista de Buenos Aires, amante de las montañas mendocinas y el ferrocarril, durante el verano de 2012 recorrió en bicicleta varias veces el trayecto entre Penitentes y Las Cuevas, siguiendo la traza ferroviaria. En una de esos paseos se aventuró a conocer los viejos y abandonados edificios de la estación Desvío Las Leñas.

Ese fue el momento del nacimiento de un sueño.

Junto a su novia Yamila diagramaron un proyecto para ese remoto lugar: un museo ferroviario con hospedaje y comedor, con un estilo que replique la época de plenituddel tren y la estación.

Luego de muycomplejas gestiones el Estado Nacional les cedió el predio para concretar la iniciativa. El comienzo no fue fácil, con la titánica tarea de restauración de cada metro cuadrado de los bellos edificios, totalmente devastados por el paso del tiempo y la feroz acción humana.

Casi un año después de tomar posesión, y habiendo trabajado sin pausa durante todo un invierno casi sin servicios, hoy el hospedaje del tipo hostel es una realidad. Para el mes de julio está prevista la apertura al público del comedor, y en el verano seguramente abrirá sus puertas el ansiado Museo Ferroviario Julio Monzalvo. Son muchos y muy valiosos los elementos y materiales que Sebastián y Yamila ya tienen para nutrir al museo, la mayoría proveniente de donaciones y gentilezas de amantes de los trenes de todo el país que se identifican con el loable proyecto y que sus corazones ferroviarios reconocen como propio.

La mágica estación Desvío Las Leñas guarda en su memoria no pocos episodios que rayan con la literatura fantástica, como el alud de nieve y rodados la noche de 21 de agosto de 1953 que arrasó parte de la construcción y se llevó la vida de 5 moradores. O los restos de un viejo cementerio cuyos inquilinos son un par de decenas de trabajadores y sus familiares víctimas en Desvío Las Leñas de una epidemia de cólera de las épocas inglesas de principios del siglo XX.

Quizás sea parte también de la magia del lugar la fantástica aventura de esta pareja de emprendedores que vuelven a darle vida a un sitio emblemático de un pasado esforzado e increíble. Una de las tantas historias del ayer de nuestra magnífica cordillera mendocina que se reinventaen el presente.

Estación Desvío Las Leñas: Una historia de abandonos y sueños
8.2Nota Final
Puntuación de los lectores: (6 Votos)
8.2

Comentarios

comentarios