En el valle de Uspallata, Las Heras, geográficamente el más meridional de los valles longitudinales del NO argentino y culturalmente límite sur del Área Andina Meridional, el cerro El Tunduqueral (2061 m.s.n.m), exhibe una serie de petroglifos cuya autoría adjudican a antiguas civilizaciones que habitaron la zona.

El sitio, a 7 km. de la villa de Uspallata, fue descubierto por el renombrado Arqueólogo Juan Schobinger en 1957 y estudiado en forma sistemática y continua desde entonces. Schobinger consideró a este notable conjunto de petroglifos como “expresiones derivadas de estados de trance de cultos shamánicos” que vinculó a poblaciones agro-pastoriles de los siglos VI a X d.C. El cerro El Tunduqueral se convirtió desde entonces en punto de interés científico y turístico.

El Municipio de Las Heras, responsable de su uso, convocó en 2009 al Laboratorio de Geo-arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo para hacer un relevamiento de esta área de interés patrimonial, con el fin de verificar su estado de conservación, continuar su estudio y proponer un plan de manejo para poner en valor sus recursos culturales y naturales y contribuir a su preservación. Víctor Durán, Diego Estrella, Gustavo Lucero, Erik Marsh, Raquel Pisi y María Nella Quiroga integran el equipo del Laboratorio.

Petroglifos en el Tunduqueral, se estima que datan del siglo I al VIII d.C.

Petroglifos en el Tunduqueral, se estima que datan del siglo I al VIII d.C.

Schobinger ubica en el El Tunduqueral (referencia al roedor “tunduque”) 17 paneles con arte rupestre cuyos soportes son bloques sueltos de grandes dimensiones y partes de la formación rocosa indivisa. Son rocas volcánicas relativamente blandas que desarrollaron en sus superficies “pátina del desierto”. Al describir la técnica de elaboración sostiene que los trazos se obtuvieron mediante “martilleo o percusión con otra piedra”. Considera que la mayor parte de las figuras corresponden a un único estilo, originado en el Norte Chico Chileno durante el período Molle (siglos I a VII d.C.) y tuvo una amplia dispersión en la vertiente oriental de Los Andes.

En general predominan los motivos de líneas curvas, círculos aislados, yuxtapuestos o unidos con líneas, círculos con punto central y tridígitos. Sólo una escena se separa cronológicamente: un antropomorfo que toma a un camélido con una de sus extremidades y viste una túnica cuadrangular cruzada por dos líneas en diagonal, que correspondería a los siglos X ú XI d.C.

Es probable que El Tunduqueral haya constituido un sitio sagrado o de ceremonias de algunas etnias remotas, que utilizando pátinas contaron sus historias y plasmaron sus ritos religiosos.

El valle de Uspallata es un área destacada en la arqueología de Mendoza. En los últimos 30 años distintos investigadores se abocaron a descubrir modos de vida y cambios de las sociedades que ocuparon el valle. De esta manera se ha podido recrear el proceso de poblamiento humano regional.

USPALLATA MÁGICA Y MISTERIORSA

Escribe: Jorge Federico Gómez

Es sin dudas el valle de Uspallata un sitio mágico y misterioso, aunque cada cual esgrima sus propias definiciones de magia y misterio.

Los hay quienes en cerros y predios perciben y descubren energías especiales, y aún más, las entienden provenientes de antepasados ancestrales, de seres extraplanetarios o de su propio mundo interior.

Acuden científicos de distintas especialidades en la búsqueda de signos y señales que los acerquen a la verdad histórica del valle, y los encamine hacia el entendimiento de la actualidad que es su consecuencia.

Otros, los noctámbulos, estudian y disfrutan de la bóveda celeste única e irrepetible que entregan los cielos uspallatinos. Algunos más recorren y desandan senderos y huellas por donde circularan caravanas de civilizaciones originarias y ejércitos libertadores depositarios de gloria inconmensurable.

Más cerca en el tiempo, se multiplican los nuevos pobladores venidos de otras provincias y países, que encuentran en Uspallata, a través principalmente de la prestación de servicios turísticos y de alojamiento, su lugar en el mundo, su modo de vida. Y hasta los amantes del cine se acercan cada vez más asiduamente a los cerros y paisajes del magnífico valle lasherino.

En definitiva, Uspallata constituye en sí mismo un nudo de caminos, una encrucijada de itinerarios donde la Historia se expresa en múltiples facetas y características. Lo fue desde el nacimiento de la vida misma sobre la faz del planeta. Y sostiene esa particularidad, notable, con el advenimiento de los nuevos y modernos tiempos.

Tunduqueral: Un museo a cielo abierto
4.7Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votos)

Comentarios

comentarios