El invierno transforma a los paisajes de montaña en un mundo aparte, con lugares secretos y silenciosos. El entorno parece hostil, pero quien lo transita con atención recibe su hospitalidad y se siente a gusto. La parafernalia del esquí o la contemplación estilo “postal” (chocolate en mano y confitería con detalles en madera) no son las únicas opciones. Basta sacudir la modorra y poner proa al Oeste para descubrir la magia de la Cordillera mendocina.

Las caminatas con raquetas de nieve son una de las actividades que permiten acceder a la montaña invernal. No requieren gran preparación ni la infraestructura de un medio de elevación, aunque sí el conocimiento del terreno que permita evitar lugares peligrosos como canales de avalanchas, pendientes de hielo y otras condiciones. También equipamiento básico: las raquetas, botas apropiadas, bastones, indumentaria, lentes para nieve, una mochila liviana, líquido para hidratarse.

Los prestadores de servicios proporcionan guías y equipo, pero también se pueden realizar salidas privadas, ya que por suerte las montañas aún son para todos. Basta con informarse bien y tenerle respeto al terreno.

En el caso de Argentina Mountain, ofrece salidas con raquetas de nieve en la zona de Vallecitos, en el Cordón del Plata. Con sus cerros de hasta 6.000 metros, sus largos valles y su gran diversidad de desafíos, este lugar de encanto alpino es ideal para el “snowshoeing”, como se dice en inglés. Se pueden hacer recorridos por el día desde Mendoza -como el ascenso de los cerros Arenales o Lomas Blancas- o travesías más largas, como ir al campamento base del cerro El Plata, a 4.200m. Acampar en la nieve también tiene su encanto (en contra de lo que muchos creen puede ser muy confortable), pero eso sería material de otra nota.

Los trekking con raquetas son una especie de primo menor del esquí de travesía (o randonnée, o ski touring, o cross country). Las tablas son más eficientes para recorrer distancias y no se hunden en la nieve blanda, pero hay que saber esquiar y tener el equipo específico. Las raquetas, por su parte, se pueden usar con distintas botas -plásticas de montañismo, o impermeables de trekking-, y son más fáciles de usar. También son más versátiles, ya que se pueden utilizar cuando hay poca nieve y son livianas para cargar en la mochila.

Como el ciclismo o correr largas distancias, lograr un progreso eficiente con las raquetas es una cuestión de cadencia, de ritmo. Una vez que el organismo entra en modo automático, las raquetas y los bastones avanzan en forma sincronizada y uno puede dedicarse al paisaje, a la reflexión o a disfrutar de la música que suene en el MP3…

Una forma distinta de vivir el Cordón del Plata
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